Centenares de alumnos muestran cómo las destrezas matemáticas mejoran con la práctica y el disfrute

A lo largo del curso 2024/25, el Pequeño Instituto de Matemáticas ha reunido semanalmente en el ICMAT a 150 de jóvenes de 12 a 18 años. Su principal ocupación: enfrentarse a desafíos matemáticos, de manera colaborativa, y, en el proceso, conocer a otras personas apasionadas por la disciplina. El pasado viernes se celebró una jornada para despedir esta tercera edición del PIM, que contó como plato estrella con una charla de Eduardo Sáez de Cabezón, divulgador y creador del canal de YouTube Derivando, y con la presencia de Eloísa del Pino, presidenta del CSIC. Esta semana, el estudiantado de 2º de Bachillerato que este curso se despide del PIM, unos 30, se enfrenta a la Prueba de Acceso a la Universidad. Muchos de ellos y ellas lo hacen pensando ya en la nota que necesitan para entrar en el grado que quieren. Los que planean inscribirse en un grado en Matemáticas –aproximadamente la mitad de ellos–pueden tener dificultades para hacerlo, ya que, si se sigue la tendencia de años anteriores, estos grados seguirán en los ránquines de más demandados. El equipo organizador del PIM muestra su preocupación ante la pérdida de vocaciones científicas que esto puede suponer.

En la galería, instantáneas del acto de celebración de fin de curso del PIM 2023-24. Imagen: Laura M Iraola/ ICMAT.

Ágata Timón y Laura M. Iraola (ICMAT-CSIC). El viernes 30 de mayo el Pequeño Instituto de Matemáticas (PIM) del ICMAT puso el broche final al curso 2024-25 con un gran evento, para participantes y familiares, que incluyó una conferencia del profesor, divulgador y youtuber Eduardo Sáez de Cabezón –cuyo canal, Derivando, acumula más de 1,5 millones de seguidores– sobre números muy grandes y los límites de los ordenadores. Además, en la segunda parte de la jornada, los asistentes pudieron responder a retos de matemáticas en un concurso en vivo. Tuvo lugar en el ICMAT, de 17:30 a 20:30, y contó, además, con la presencia de Eloísa del Pino, presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); José María Martell, vicepresidente de Investigación Científica y Técnica del CSIC; y Francisco Javier Moreno, vicepresidente de Relaciones Internacionales del CSIC.

En su tercera edición, el programa ha reunido cada viernes, de  17:30 a 20:00, en el ICMAT a más de 150 estudiantes –una cifra récord de asistentes– de entre 12 y 18 años apasionados por las matemáticas. “El objetivo del PIM es que cualquier persona que disfrute resolviendo problemas matemáticos tenga la oportunidad de enfrentarse a retos adecuados y pueda compartir este interés con otras personas de edades similares”, aseguran sus organizadores –Andrei Jaikin (UAM-ICMAT), María Ángeles García Ferrero (CSIC-ICMAT), Eva Elduque (UAM-ICMAT) y Moisés Herradón Cueto (UAM)–.

“Con el PIM he entendido que hay muchas formas de resolver los problemas, que se puede fracasar y volver a intentarlo una y otra vez” – Marta, estudiante del PIM

“Con el PIM he entendido que las matemáticas van más allá de lo que hasta ahora había visto, que son complejas, que hay muchas formas de resolver los problemas, que se puede fracasar y volver a intentar hallar una solución una y otra vez”, explica Marta, estudiante de 16 años. El proyecto se centra en la resolución de problemas complejos de matemáticas. “Reflejan los desafíos a los que los profesionales STEM se enfrentan en la vida real y muestran la naturaleza diversa y polifacética de las matemáticas”, describen desde la organización.

Los y las participantes los intentan resolver individualmente y, luego, en grupo. “No fomentamos la competición, sino el trabajo en equipo”, declaran. “Conforme van pasando los días, se ve que han adquirido unas herramientas para la resolución de los problemas que no tenían al principio. También evoluciona su manera de expresarse y de trabajar en grupo, aportan ideas, se corrigen y generan dinámicas muy buenas entre ellos”, comenta Alba García Ruiz, una de las profesoras del PIM e investigadora predoctoral en el ICMAT.

“Evoluciona su manera de expresarse y de trabajar en grupo, aportan ideas, se corrigen y generan dinámicas muy buenas entre ellos” – Alba García Ruiz, profesora del PIM

Entre los 30 profesores que acompañan a los estudiantes hay personal investigador en matemáticas y, también, antiguos estudiantes de las anteriores ediciones del PIM. “Tratamos de mantener el contacto con los y las estudiantes que muestran especial interés por la carrera investigadora en matemática”, relatan. Marta Gost Casas, estudiante de 2º de Matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es una de ellas. Actualmente es profesora del proyecto, tras participar en la primera edición del PIM, mientras cursaba segundo de bachillerato. Ese año ganó la fase local de la Olimpiada Matemática Española. Sin embargo, inicialmente no pudo acceder al grado de Matemáticas en ninguna de las universidades públicas de Madrid. Este es un caso entre muchos otros de alumnos y alumnas que “indiscutiblemente deberían tener la oportunidad de estudiar Matemáticas y se quedan fuera”, declaran los organizadores. “Por suerte, Gost pudo incorporarse en 2º al grado en Matemáticas de la UCM, aunque no todos son tan afortunados. Estamos observando cómo estudiantes con mucho interés por la disciplina se quedan fuera de los grados en matemáticas, debido a la altísima nota de corte que tienen”, afirman.

“Estamos observando cómo estudiantes con mucho interés por la disciplina se quedan fuera de los grados en matemáticas, debido a la altísima nota de corte que tienen” – organizadores PIM

Esta semana se celebra la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en toda España, tras la que los estudiantes podrán solicitar su ingreso a la universidad. Si sigue la tendencia de años anteriores, Matemáticas, y especialmente los dobles grados que incluyen esta disciplina, seguirán estando entre las carreras más demandadas. “Parte de los 35 participantes del PIM que terminan este año quieren cursar alguna de estas carreras. Sin embargo, es posible que no todos puedan acceder a ellas, debido a que las plazas se llenan con notas muy altas que no siempre reflejan una inclinación genuina por estas materias”, alertan los organizadores.

Un lugar para disfrutar del placer de hacer matemáticas

“El PIM no persigue una mejora en el rendimiento académico de sus participantes, no ha de pensarse como una forma (precoz) de agrandar su currículum, ni pretende ser un programa de excelencia”, afirman los organizadores. Aunque, “es cierto que entre los participantes del PIM se observa una evolución en su capacidad de razonamiento. Como cualquier otra habilidad, esta mejora cuanto más se practica, y se practica más si se disfruta”, observan. Por ello, el requisito más importante para participar en el PIM es tener especial interés por las matemáticas.

La admisión para el curso 2025-26 está abierta y se realiza a través de la página web del proyecto. Esta requiere una prueba previa, que “bajo ninguna circunstancia ha de pensarse como una forma de seleccionar a un alumnado de élite. La prueba solamente busca valorar el interés por las matemáticas y el razonamiento abstracto de los y las candidatas”, afirman. Este año, habrá una prueba presencial el 6 de junio de 2025 en el ICMAT (para la cual hay que apuntarse), pero es posible realizar la prueba en otro momento del año (en la web pueden encontrarse las instrucciones).

“Queremos animar a participar a las chicas y, en general, a estudiantes de otros grupos que históricamente no han tenido mucha representación en la comunidad matemática” – Eva Elduque, organizadora PIM

“El PIM es para todo el mundo interesado, en especial, queremos animar a participar a las chicas y, en general, a estudiantes de otros grupos que históricamente no han tenido mucha representación en la comunidad matemática”, añade Eva Elduque.

Un programa inspirado en los círculos matemáticos

Andrei Jaikin, catedrático de la UAM e investigador del ICMAT, participó en los círculos matemáticos en su infancia en Moscú. “En Rusia está muy extendido. Yo iba a uno de estos círculos, vinculado a la Universidad de Moscú. Como en el PIM, nos daban una hoja de problemas, los resolvíamos en casa y después en las reuniones en la universidad contábamos nuestras soluciones”, relataba en una entrevista para Magisterio. Cuando propuso la idea al resto de organizadores, en 2021, también lo hizo inspirado por el programa Estalmat, de estímulo del talento matemático temprano, que funciona en gran parte del territorio español, desde hace 25 años. “Entonces, mi hija tenía 15 años y ya había cursado los dos años que dura Estalmat. Su experiencia y la mía, con su edad, me hicieron pensar que sería interesante crear algo parecido a lo que tuve en mi infancia”, afirma.

Eva Elduque, investigadora Ramón y Cajal en la UAM y miembro del ICMAT, y Moisés Herradón, investigador Ramón y Cajal en la UAM, también habían organizado y participado respectivamente en el círculo matemático de la Universidad de Wisconsin-Madison. Herradón, además, participó como representante español en la Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO), la olimpiada más importante del mundo, en la que España, en 50 años de participación, solo ha logrado cinco medallas de plata y ninguna de oro. “Ambos habían participado en actividades de divulgación de matemáticas para adolescentes, y decidimos empezar algo similar a un círculo de matemáticas, basándonos en nuestra experiencia”, describe Jaikin.

En la última edición se ha sumado al equipo organizador María Ángeles García Ferrero, científica titular del CSIC en el ICMAT.

 

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