España no puede quedarse atrás en la revolución tecnológica del CRISPR: necesitamos regulación ágil, financiación adecuada y terapias accesibles para todos
La Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC) ha celebrado hoy la primera edición de los Diálogos Ciencia y Política para el Asesoramiento Científico, centrada en la tecnología CRISPR y sus aplicaciones en salud y agricultura. La jornada ha contado con la participación activa de SOMMa, junto con representantes de COSCE, CRUE, FACME y el Instituto de España, todos miembros del Grupo de Trabajo para el Asesoramiento Científico al Gobierno.
El presidente de SOMMa, Antonio Molina, ha intervenido en la apertura del acto destacando la importancia de la ciencia de excelencia para el desarrollo tecnológico y el progreso social. “Los centros SOMMa representan la investigación de vanguardia en España y agrupan a más de 13.000 científicos de múltiples disciplinas. Nuestra experiencia nos posiciona para contribuir activamente a la mejora del sistema científico y al diseño de políticas basadas en evidencia”, ha afirmado.
Molina ha subrayado también el valor de la colaboración con la ONAC: “Estamos en una fase de co-creación ilusionante. Es esencial que la ciencia esté cerca de la sociedad y de los responsables políticos que toman decisiones. Esta iniciativa, en línea con modelos ya implantados en otros países, puede tener un impacto notable en el futuro de nuestro país”.


La jornada ha incluido dos mesas de diálogo: una dedicada a las aplicaciones de CRISPR en plantas, centrada en la mejora de cultivos frente al cambio climático, y otra sobre su impacto en el ámbito de la salud, donde se ha subrayado la existencia de más de 120 ensayos clínicos en curso y las primeras terapias génicas aprobadas.
Lluís Montoliu, vicedirector del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), ha cerrado la jornada junto a Andrés Cabrera (asesor científico del Ministerio de Sanidad) y David García (asesor científico del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), subrayando algunas conclusiones clave: la necesidad de adaptar la legislación europea para facilitar el uso responsable de estas tecnologías; el desarrollo de protocolos clínicos claros y ágiles; y la urgencia de garantizar el acceso equitativo a terapias avanzadas para todos los pacientes, más allá de su capacidad económica.

Los asesores de los ministerios han coincidido en el valor de estos espacios como punto de encuentro entre la comunidad científica y la administración pública. “CRISPR no es solo una revolución tecnológica, sino una oportunidad para reforzar el asesoramiento científico como pilar de las políticas públicas”, ha señalado David García.
Con esta primera edición, ONAC da un paso firme en la creación de un ecosistema de asesoramiento científico que permitirá afrontar los desafíos del futuro con políticas mejor informadas, sostenibles y socialmente justas, ha señalado Josep Lobera, director de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC).
Vídeo completo de la jornada: